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“Oración al Cristo de la Caridad” por Luis Fernando Álvarez González, SDB

23 de noviembre de 2015

Al despedirse como Director Espiritual de la Hermandad de Santa Marta, nuestro hermano Luis Fernando Álvarez González, SDB, el 29 de julio de 2012, tras la celebración de la Misa de la fiesta de Santa Marta, se dirigió a la Capilla de nuestros Sagrados Titulares, donde pronunció la siguiente oración al Santísimo Cristo de la Caridad:

Santísimo Cristo de la Caridad,
que me has amado y te has entregado a la muerte por mí,
para que más te ame y te siga.
Quiero que lo último que haga por mis hermanos sea una oración a Ti,
Dios escondido en la debilidad del dolor y de la muerte.

Gracias, ante todo, por tu vida entregada sin límites, hasta el extremo.
Ha sido para nosotros la mejor explicación de Dios:
ese Dios que se hace mendigo de la fe de las personas,
el amigo de los hombres, que pone a su Hijo en nuestras manos, por amor.

Gracias, además, por tu amistad:
a nosotros nos has llamado amigos.
Somos tus amigos, nos quieres como un amigo quiere a su amigo.
Nos quieres como a Marta, a María y a Lázaro. Y a Juan y a Pedro…
«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos»
−asegurabas a quienes te seguían−. 

Cristo de la Caridad, amigo del alma:
Tú has dado tu vida por cada uno de nosotros, tus amigos.
¿Qué quieres que haga por Ti?
¿Qué quieres que  haga cada uno de nosotros por Ti?
¿Qué quieres que haga la Hermandad de Santa Marta por Ti?
¡Somos tus amigos de verdad! ¡Nos puedes pedir lo que quieras!

Tu amistad hizo de Marta, Santa Marta:
Te pedimos que tu amistad nos ayude a seguirte más de cerca,
por el camino de la humildad y la pobreza,
por el camino de las Bienaventuranzas y de las Obras de misericordia,
hasta la santidad. 

Viéndote así, sin nada, sin vida, vaciado de todo por el amor,
Comprendemos claramente las palabras: “la caridad de Cristo nos apremia.”
Tú te das enteramente. Nosotros damos sólo un poco…
Ayúdanos a comprender que el mundo cambia
Sólo cuando las personas aprendemos a dejar de dar cosas
y empezamos a darnos nosotros y a compartir la vida. 

Te pedimos por todos los jóvenes de nuestra Hermandad;
has sido Tú quien los has atraído hasta Ti,
seducidos por tu generosidad y por el ejemplo de tu vida. Vienen buscándote a Ti.
Ayúdanos a proponer a los jóvenes
Metas y objetivos exigentes que los acerquen a Ti.

Cristo de la Caridad: nuestra Hermandad desea ser la Casa de Betania,
un espacio donde crecer en tu amistad y en tu seguimiento;
una palestra de apóstoles que, mediante la escucha de la Palabra y la oración,
se preparan a ser tus testigos y a evangelizar la sociedad.

Señor de la Caridad, que nos diste a tu Madre en el Calvario:
Te pedimos que nuestra devoción a la Virgen de las Penas
se inspire siempre en la especial relación que con Ella mantuviste.
Ella te ayudó a ser una persona madura, un creyente fiel,
un profeta audaz y valiente: el Apóstol del Padre.
Ella estuvo a tu lado en la pasión dándote fortaleza, valor y decisión.
Que tu Madre, Señor, nos exija mucho en el seguimiento de tu camino:
que cure nuestra debilidad y falta de valor sin ponernos paños calientes. 

Bendice a la Junta de Gobierno,
Bendice a nuestros hermanos ancianos,
ayuda a nuestros hermanos enfermos,
sé Tú la riqueza de quienes viven en pobreza,
el aliento de los hermanos que viven apartados de Ti
y el premio de nuestros hermanos difuntos. 

A Ti la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 

Sevilla, 29 de julio de 2012