Reflexiones sobre María

4 de mayo de 2021

Nunquam Satis

Pedro José Rodríguez Molina, Pbro.

Cuando se ama a alguien, se quiere conocer todo sobre esa persona, pero... ¿cómo conocer todo sobre la Madre del Señor? Según la antigua alabanza a la Virgen Santísima: De María nunquam satis: sobre María nunca diremos lo suficiente.

Sobre Ella, ¡se ha escrito y ha dicho tanto! Además se conservan representaciones ricas en arte y significado. En todas, Santa María es verdadera personificación de espiritualidad cristiana, de solidez en la fe, y de innumerables gracias derrochadas: De María nunquam satis.

En este mes de mayo, que la memoria devocional del corazón marca como el Mes de María, la invocamos desde la dramática situación de la pandemia que golpea al mundo con penas y pesadumbre. Buscamos refugio bajo su protección pues Santa María ofreció al mismo Dios amparo en sus puras entrañas y su cálido regazo. De María nunquam satis.

Según la antigua alabanza a la Virgen Santísima: De María nunquam satis: sobre María nunca diremos lo suficiente.

El papa Benedicto XVI, recuerda que cuando era un joven teólogo mantenía sus reservas sobre esta máxima espiritual e incluso le parecía exagerada. Pero en tiempos de confusión doctrinal y desviaciones que golpean la fe auténtica, considera que no se trataba de una exageración devota, sino de una verdad más que nunca válida. De María nunquam satis.

En esta expresión están contenidos los cuatro dogmas marianos de la Iglesia: 1) la Maternidad Divina, 2) su Inmaculada Concepción, 3) su Virginidad Perpetua, 4) su Asunción a los Cielos. Convendría, además, conocer bien el capítulo octavo de la Constitución Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II. Pero, esta expresión viene a decirnos que de la Virgen María nunca acabaremos de agotar lo que podamos decir sobre ella. De María nunquam satis.

2021_04-_Pedro_Jose_rodriguez_Molina.jpeg

Pedro José Rodríguez Molina, Pbro.

Nuestro fervor filial asume el culto inmaculista, heredado de la antigua Hermandad Sacramental; y con marcada espiritualidad mariana la invocamos como Señora de las Penas; pues vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de la Santísima Virgen María frente a las penas y aflicciones de nuestra vida, y la honramos como modelo y madre de caridad solícita. De María nunquam satis.

La adoración que debemos a Nuestro Señor en la Eucaristía y en su representación del Santísimo Cristo de la Caridad, no se ve mermada por el culto de hiperdulía que tributamos a la Santísima Virgen, Señora de las Penas, desde la rica doctrina mariana de la Iglesia y la devoción fervorosa que nos edifica como creyentes. Aprovechemos cada día del mes de mayo para acercarnos, rezar e imitar a María Santísima. De María nunquam satis.

Que Nuestra Señora de las Penas, Madre de Dios y Señora, nos proteja, nos mire con ternura e interceda por nosotros.

Pedro José Rodríguez Molina, Pbro.
Párroco de Santa María de Gracia de Camas